Aterrizando en BaiLand

Si lees “al revés” al revés, se lee “sé verla”, dice mi amiga @Anina_anyway .

Pero yo no venía ha hablar de eso. Lo que pasa es que se me cruzó en el camino y ya se sabe… espíritus saltarines nos distraemos con una mosca (y caemos en la red, inter red).

Yo venía a contaros una historia.

Hace un rato llegué a QiTerra,

la tierra del qi (el chi , la energia de la que hablan los taoistas ),

que es la tierra que acoge a BaiLand ,

la tierra del Bai (“sí” en Euskadi, donde nació BaiLand),

un sí a la vida desde la energía de la tierra,

que todo lo baila.

Primavera . Luna llena.

Se me cruzan conejos por el camino, uno, tres, decenas.

Perdices y palomas,

pero palomas de las de campo, que son más hermosas, sanas, lozanas.

Aparco entre olivos, en una loma,

escucho, respiro.

Me acerco a uno, amigo olivo, y juguetea con sus hojas en mi cara,

me hace cosquillas, y río como un chiquillo,

con escalofríos de placer en la espalda.

Me siento a su lado, y me hago #musica un rato,

salen melodías improvisadas, ritmos espontáneos,

mientras imagino sobre ellos fluyendo la flauta de Jorge Pardo,

y esa improvisacion me lleva no sé cómo al Bolero de Ravel

(maravilla de hadpan me fabricaste @manik_soundsculptures ,

qué bien suenan, qué bien hablan, qué bien te llevan…).

De camino por la carretera me llevó mi furgoneta, y llegando a QiTerra me dijo algo, porque ella también habla.

Ahí lo veis en la foto, me dijo: “5:55. 227722”.

Alucinante verdad?

Ah, perdonad, los que todavía no conocéis el idioma de Cabaña.

En la lengua materna de Cabaña “5:55. 227722” quiere decir: “Vas por buen camino. Adelante, amigo.”

Ahora me tumbo en el lecho que hay en su vientre, y te escribo a ti, que estás en tu casa, en la cama, en el baño, cenando, quizá en el metro, o en el coche (como pasajero, espero…).

Me tumbo y te escribo desde este lecho sobre el cerro bajo la luna llena y un montón de estrellas que están lejos, tan lejos que muchas ya no están, y en cambio vemos su luz (somos nosotros visitando el pasado, y ellas visitando el futuro).

Y aunque podamos estar lejos, querido lector, a decenas, cientos, miles de quilómetros quizá,

yo te siento cerca, como siento en mi rostro la luz de la luna llena.

Debe ser por las raíces del olivo, que en esta Tierra todo lo conectan…

Debe ser, sí, la internet discreta de la que nadie habla, que no es nube sobre nosotros, sino suelo que está por nuestros pies, como nuestros pies están por ella

(por eso la suela y el suelo se hicieron novios…),

y así se inicia el baile,

que puede llegar a las nubes,

pero empieza siempre en las raíces de un olivo.

Vamos a bailar,

vamos a bailar mucho,

vamos a bailar bonito aquí,

lo presiento, lo palpito,

vamos a BaiLand bonito…

Gracias en red

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